Beyco Restobar
AtrásBeyco Restobar se alza sobre la costanera de El Soberbio, en pleno corazón de Misiones, como uno de los puntos gastronómicos más convocantes del pueblo. Su ubicación privilegiada frente al río Uruguay, con la costa brasileña como telón de fondo, lo convierte en una parada obligada para quienes transitan la Ruta Nacional 14 camino a los Saltos del Moconá o buscan un lugar para almorzar y contemplar el paisaje. El local ocupa una esquina estratégica donde la brisa del río acompaña cada sobremesa y el murmullo del agua se mezcla con música funcional que no impide la conversación.
El salón principal combina mesas interiores con aire acondicionado para los días calurosos y un patio al aire libre donde las tardes se vuelven eternas. La ambientación es sencilla pero prolija, con detalles que apuntan a la calidez del lugar: buena música, iluminación adecuada y un trato familiar que ya es marca registrada del establecimiento. Funciona también como restobar con barra de tragos, lo que lo posiciona como una opción versátil para distintos momentos del día.
Una carta con identidad regional
El menú de Beyco apuesta por la cocina regional sin descuidar los clásicos de cualquier hamburguesería contemporánea. Las pizzas de masa fina y casera son protagonistas indiscutidas: la especial de la casa, la de rúcula y bondiola, la de queso azul y la napolitana cosechan elogios permanentes. Las empanadas, tanto fritas como al horno, llegan bien rellenas y a precios muy accesibles, lo que las convierte en una excelente opción para compartir mientras se decide el plato principal.
Entre los platos fuertes sobresalen el pacú a la criolla y el dorado a la parrilla o con salsa cuatro quesos, dos clásicos del río que aquí se preparan con materia prima fresca y en porciones generosas. Las milanesas napolitanas con papas fritas, los sorrentinos de calabaza, el pollo con champiñones, el bife de chorizo y los lomos completos completan una oferta que no deja indiferente a nadie. La mandioca frita es, según coinciden los visitantes, la verdadera estrella de la casa: crujiente por fuera, tierna por dentro, y servida en porciones que invitan a repetir.
Para quienes buscan algo más descontracturado, las hamburguesas caseras aparecen como una alternativa contundente, con versiones que incluyen huevo, lechuga, tomate, jamón y queso, en un tamaño que difícilmente se puede terminar de un solo bocado. También hay opciones sin TACC para celíacos, pizzas y platos elaborados con cuidado especial, lo que amplía el público que puede sentarse a la mesa sin restricciones.
La vista como plato principal
Imposible hablar de Beyco sin mencionar su terraza con vista directa al río Uruguay y, del otro lado, a la costa de Brasil. Sentarse al atardecer frente al agua, con la frontera internacional de fondo, es una experiencia que justifica el viaje por sí sola. De noche, el reflejo de las luces sobre el río transforma el paisaje y convierte al lugar en escenario perfecto para una cena en pareja o con amigos.
El sector de la costanera donde se ubica está cerca del paso fronterizo y de la Prefectura, lo que le otorga un flujo constante de visitantes que combinan el cruce a Brasil con una parada gastronómica. Es habitual ver turistas que llegan, almuerzan y continúan su ruta, y también vecinos del pueblo que eligen Beyco como punto de encuentro habitual.
Servicio: amabilidad con altibajos
El personal de Beyco suele destacarse por su cordialidad. Mozos como Juan Andrés, Natanael y Sandra son mencionados una y otra vez por su amabilidad y predisposición, lo que genera un vínculo cercano con la clientela. La atención de los dueños también queda en la memoria de muchos comensales, que valoran el trato personalizado y el seguimiento que hacen de cada visita.
Ahora bien, hay que ser francos: durante los fines de semana largos y la temporada alta, el servicio puede volverse lento, con esperas que en algunos casos superan la hora y media. El local suele llenarse, la cocina no da abasto y la atención se resiente. Quienes tengan poca paciencia o planes estrictos de horario deberían considerar visitarlos entre semana o temprano, cuando el ritmo es más distendido. La buena noticia es que, según relatan varios visitantes, la espera suele compensarse con la calidad de lo que llega a la mesa.
Precios y relación calidad-precio
Una de las grandes ventajas de Beyco es su política de precios accesibles para un destino turístico. Porciones abundantes, bebidas bien frías y promos como la Coca-Cola retornable de litro y medio ayudan a que la cuenta no se dispare. Para familias o grupos de amigos que necesitan alimentar a varias personas sin gastar de más, es una de las opciones más convenientes de El Soberbio.
Aceptan pagos electrónicos, tarjeta, efectivo y ofrecen servicio de delivery, una ventaja para alojarse en cabañas cercanas o descansar en el camping de la zona.
Lo que se puede mejorar
No todo es color de rosa. Algunos comensales señalan que ciertas opciones del menú no siempre están disponibles, sobre todo en fechas de alta demanda, y que la carta es más acotada de lo deseable en un pueblo con pocas alternativas. El mobiliario del patio, especialmente las sillas, merecería una renovación, según comentan quienes han vuelto en distintas ocasiones. También se han reportado episodios de falta de higiene en los sanitarios y, en casos aislados, presencia de insectos, lo que sugiere que el mantenimiento debería ser más riguroso.
Para quienes pagan con tarjeta de débito extranjera, hubo un recargo del 15% que generó malestar en el pasado, aunque el establecimiento ha ido ajustando esa política. Conviene consultar antes de sentarse.
¿Vale la pena Beyco Restobar?
Si estás de paso por El Soberbio, querés almorzar con vista al río y necesitás una hamburguesería o un restaurante que combine pizzas, pescado de río y platos regionales a buen precio, Beyco Restobar es una apuesta segura. Llegá con tiempo, elegí una mesa en el patio, pedí una mandioca frita de entrada y un pacú como plato principal, y dejate llevar por la brisa del Uruguay. El lugar funciona, la comida cumple y la postal, esa combinación de río, frontera y cielo misionero, no te la quita nadie.