Colonia Bar
AtrásColonia Bar se ha consolidado como un punto de referencia dentro del circuito gastronómico de Zárate, en la provincia de Buenos Aires. Ubicado en Ituzaingó 755, al fondo de una galería sobre una calle céntrica de la ciudad, este local combina la propuesta de una hamburguesería con la de una cervecería artesanal, un formato que en los últimos años ganó muchísimo terreno entre los habitantes de la zona norte bonaerense que buscan un lugar distinto para compartir una salida.
El espacio físico es, probablemente, uno de sus atributos más celebrados. Quienes lo conocen suelen destacar su ambientación pintoresca, con un patio exterior equipado con calefacción para los meses fríos, mesas cómodas y una decoración singular que varios clientes definen como acogedora e ideal para charlar. También hay un segundo piso más íntimo, una opción frecuente para quienes prefieren un entorno más reservado. El lugar acepta mascotas, un detalle muy bien recibido por quienes concurren con sus perros, especialmente durante los días templados.
La oferta gastronómica es variada, pero hay tres ejes que aparecen con recurrencia en las opiniones de quienes pasaron por allí: las hamburguesas, las papas fritas estilo Colonia y la cerveza tirada. La Hamburguesería que funciona dentro del bar es, para muchos, la mejor de Zárate y una de las más destacadas de la zona norte. Varios visitantes la recomiendan sin dudar, en especial propuestas como la Americana Premium, la Colonia y la triple que figura en el menú. Las acompañamientos estrella son, sin dudas, las llamadas Papas Colonia: papas fritas con verdeo, cheddar y panceta crocante, servidas en un recipiente con masa de pizza, una preparación que se convirtió en un clásico del local y que mucha gente ya asocia únicamente con esta dirección.
La carta de cervezas es otro diferencial. Trabajan con cervecerías artesanales, lo que permite encontrar estilos como Amber, IPA, Roja o rubias en distintos momentos. Quienes prueban la jarra grande —bautizada por los mozos como «la Mega»— suelen llevarse una sorpresa positiva por su tamaño y por la calidad del tiraje. Para quienes prefieren otras bebidas, hay limonadas, jugos, café de especialidad de la marca local Fuego Tostadores, tragos y una selección interesante de cócteles.
En el apartado de merienda, Colonia Bar ofrece medialunas, croissants de jamón y queso, cookies artesanales, brownies, alfajores y opciones de pastelería que completan una alternativa interesante para la tarde. Las medialunas, sin embargo, generan opiniones divididas: quienes elogian la pastelería en general mencionan que el resto de la propuesta es buena, mientras que otros señalan inconsistencias en la frescura de las mismas.
La atención al público es, justamente, el punto donde aparecen las mayores disparidades. Hay clientes que destacan la calidez y rapidez del personal, sobre todo de ciertos mozos y mozas puntuales que reciben elogios por nombre propio. Sin embargo, también es frecuente encontrar quejas referidas a esperas prolongadas para recibir los pedidos, algún plato servido frío o quemado, tiempos que se estiran más allá de los 70 minutos en horas pico y, en algunos casos, falta de predisposición o contestaciones poco empáticas frente a reclamos. Quienes pasan en horarios de menor concurrencia suelen tener experiencias más fluidas, mientras que los viernes y sábados a la noche la dinámica puede ser más caótica. Es un dato a tener en cuenta a la hora de planificar la visita.
Otro aspecto que genera contrastes es la higiene de los baños, señalados por algunos comensales como un punto a mejorar, especialmente considerando que el local opera también como cervecería y hamburguesería con alto tránsito. Las mesas para dos personas también son, según algunos comentarios, pequeñas para compartir con varios platos, lo que puede ser un inconveniente si vas en grupo y querés pedir varias entradas para picar.
Los precios se ubican en un rango moderado para el estándar de la zona, y la mayoría coincide en que la relación precio-calidad es razonable. Las porciones de papas y pizzas son abundantes, mientras que algunos platos salados, sobre todo ciertas hamburguesas, son señaladas como mejorables en tamaño o presentación. La música seleccionada suele estar bien valorada: en general, playlist de clásicos y rock, a un volumen que permite conversar sin esfuerzo, aunque hay momentos puntuales en los que el sonido se aproxima más al ambiente bailable de un boliche y puede resultar invasivo.
En cuanto a la ubicación, el hecho de estar al fondo de una galería sobre una calle céntrica lo convierte en un sitio fácil de combinar con otras salidas por el centro de Zárate. El local acepta reservas, dispone de servicio de mesa y takeaway, y cuenta con opciones tanto para almorzar como para merendar o cenar. El horario de atención es: lunes cerrado; de martes a jueves y domingo de 16:30 a 01:00; viernes y sábados de 16:30 a 03:30, por lo que es una alternativa interesante también para cerrar la noche con una cerveza tranquila o una picada.
Para quienes están pensando en acercarse, la recomendación general que se desprende de las experiencias compartidas es clara: las hamburguesas y las papas Colonia son imperdibles, la Mega birra es una experiencia en sí misma, y conviene elegir horarios de tarde-noche entre semana para disfrutar el lugar con mayor comodidad. Si vas en fin de semana, pedir el pedido lo antes posible y tener paciencia con los tiempos puede marcar la diferencia. Colonia Bar no es perfecto, pero su impronta de hamburguesería cervecera con onda local lo convierte en una parada casi obligada dentro de la oferta gastronómica de Zárate.