Fino
AtrásEn el barrio porteño de Colegiales, sobre la calle Moldes al 880, funciona Fino, una hamburguesería que en poco tiempo logró consolidarse como una de las referencias obligadas dentro del circuito gastronómico de Buenos Aires. El proyecto nació de la mano de dos jóvenes emprendedores conocidos en redes sociales como Rama y Lula, quienes durante años se dedicaron a recorrer y reseñar distintos locales de hamburguesas de la ciudad y del mundo antes de dar el salto y abrir su propio restaurante. Esa experiencia acumulada se refleja en cada detalle del lugar, desde la selección de los ingredientes hasta la curaduría de la carta y la estética del local.
Una propuesta que gira alrededor de la hamburguesería de autor
La carta de Fino es corta pero muy bien trabajada, fiel a la filosofía de las mejores hamburgueserías contemporáneas que prefieren calidad por sobre cantidad. Entre las opciones más destacadas se encuentran la Fino, la Crispino, la Josefina y una variante vegetariana a base de portobello que se ganó su propio público. Todas se elaboran con panes tipo brioche, una cocción smash bien lograda y blend de carne que mantiene el punto justo incluso en los horarios de mayor demanda. La Fino suele describirse como una verdadera “mantequita”: jugosa, con el balance correcto de grasa y sabor, mientras que la Crispino se posiciona como la opción más crocante y sabrosa del menú. Para quienes buscan alternativas sin carne, la hamburguesa de hongos portobello rellena de queso sorprende gratamente por su textura y profundidad de sabor.
Acompañamientos y guarniciones que se roban la escena
Otro de los grandes aciertos de esta hamburguesería de Colegiales son sus papas fritas, servidas en porciones generosas y bien crocantes, que pueden pedirse en su versión clásica tipo bastón o en una variante más gourmet bautizada “Papas Fino”. Sin embargo, el verdadero fenómeno del local son los fried pickles, pepinos empanizados y fritos que se convirtieron en una de las señales distintivas de la casa. Este acompañamiento, difícil de encontrar en otras hamburgueserías de la ciudad, sorprende por su originalidad y termina siendo, para muchos comensales, una de las razones principales para regresar. La carta se completa con opciones como nuggets de pollo, milkshakes de autor (entre los que se destacan los sabores cheesecake y chocotorta), papas supe y, como bebida estrella, la Coca-Cola servida en botella de vidrio, un detalle que aporta un toque nostálgico y eleva la experiencia.
Ambiente, servicio y experiencia
El local ocupa un salón amplio en dos plantas, con mesas bajas en el nivel superior y banquetas altas con vista a la cocina en la planta baja. La estética combina referencias retro con detalles modernos: murales en las paredes, buena iluminación y una barra central donde se pueden ver parte de las preparaciones. El sistema de pedidos es sencillo: el comensal se acerca a la caja, elige su hamburguesa, sus acompañamientos y sus bebidas, y luego se le asigna una mesa. Un punto destacado es el dispenser de salsas y aderezos, que permite que cada persona se sirva a gusto, incluyendo opciones como mayonesa de pesto, salsa Fino (estilo Big Mac), ranch. La atención del personal suele ser destacada por los visitantes, y no es raro cruzarse con los propios dueños trabajando en salón o en cocina, lo que refuerza el carácter artesanal del proyecto.
El fenómeno social: filas, fama y expectativas
Uno de los aspectos más comentados de Fino es la cola que se forma en la puerta, especialmente durante los fines de semana y feriados. Varios comensales reportan esperas de entre treinta minutos y una hora en horarios pico, aunque muchos aclaran que la fila se mueve con fluidez y que, una vez dentro, el servicio es rápido y el pedido llega a la mesa en pocos minutos. Esta hamburguesería se convirtió en un punto de encuentro obligado para quienes buscan una buena hamburguesa en Buenos Aires, y eso tiene sus consecuencias: la demanda suele superar la capacidad del local y, en momentos de mucha concurrencia, algunos clientes mencionan demoras o pequeños desajustes logísticos. Para evitar esperas largas, conviene concurrir en días de semana, a la hora del almuerzo temprano o pasada la primera franja nocturna.
Lo que se puede mejorar
No todo es perfecto en esta hamburguesería. Algunos comensales señalan aspectos a corregir:
- Temperatura de los acompañamientos: en ciertos turnos, las papas y los nuggets pueden llegar fríos a la mesa, un punto que el local debería atender para mantener la consistencia.
- Punto de la carne: hubo reportes que mencionan pedidos que llegaron pasados de cocción o, en menor medida, algo crudos. Sería ideal que el sistema permita indicar el punto deseado de la carne.
- Espacio y acústica: el salón principal tiende a congestionarse en hora pico, y el nivel de ruido se eleva, lo que dificulta mantener una conversación cómoda en la mesa. Además, en el piso superior puede hacer bastante calor en verano, ya que todavía no están colocados los equipos de aire acondicionado definitivos.
- Cobertura de la carta vegetariana: aunque la opción de portobello es muy valorada, algunos clientes veganos encontraron inconsistencias en la información sobre si la burger veggie puede pedirse sin queso.
- Exclusividad de las Papas Fino: durante la etapa inicial, las Papas Fino solo podían pedirse en combinación con la Josefina, lo que generaba frustración en quienes querían probarlas con otras hamburguesas.
- Higiene en cocina: hubo alguna observación puntual sobre la falta de uso de guantes o cofia por parte de quienes manipulan alimentos, un detalle que una hamburguesería de este nivel debería tener perfectamente resuelto.
Relación calidad-precio
El precio de las hamburguesas en Fino se ubica en un rango medio dentro del segmento de hamburgueserías premium de Buenos Aires, y muchos clientes destacan que la calidad de la materia prima justifica el ticket. Sin embargo, hay un aspecto que genera opiniones divididas: las papas y los acompañamientos se cobran por separado, lo que puede hacer que el total final sea más elevado que en otros locales que ofrecen combos cerrados. Para algunos, esta modalidad permite armar el pedido a gusto; para otros, resulta un poco molesta, sobre todo quienes están acostumbrados a recibir todo junto. Los milkshakes y las cervezas (trabajan con Peroni) también tienen un costo adicional que conviene tener en cuenta.
Ubicación y cómo llegar
Fino se encuentra en Moldes 880, en pleno corazón de Colegiales, un barrio que en los últimos años se transformó en un polo gastronómico de referencia dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La zona cuenta con buena conectividad de transporte público, aunque estacionar puede resultar complicado, especialmente de noche o durante los fines de semana. Por eso, una buena opción es llegar en subte (la estación más cercana es la de la línea D, aunque queda a varias cuadras) o en bicicleta. Para quienes vienen desde otros barrios, merece la pena planificar la visita con tiempo, sobre todo si se piensa ir en horario nocturno, que es cuando la fila se vuelve más extensa.
Horarios de atención
La hamburguesería abre todos los días, incluidos los feriados, en dos turnos bien definidos: mediodía, de 12:00 a 15:30 horas, y noche, de 19:00 a 23:30 horas. Estos horarios permiten tanto un almuerzo tranquilo como una cena distendida, aunque la franja nocturna es claramente la más concurrida y, por lo tanto, la que presenta colas más largas.
El perfil de los dueños y la identidad de marca
Detrás de esta hamburguesería están Rama y Lula, una pareja de emprendedores que se hicieron conocidos en plataformas como TikTok e Instagram documentando sus visitas a los mejores locales de hamburguesas del país y del extranjero. Esa trayectoria como críticos gastronómicos explica el cuidado obsesivo por los detalles: desde la elección del blend hasta la presentación de cada plato. La marca maneja una identidad visual fuerte, con un perfil de Instagram activo en el que comparten novedades, lanzan productos estacionales y responden consultas de su comunidad. Para los seguidores del mundo de las hamburgueserías, Fino se convirtió en una suerte de proyecto aspiracional, la prueba de que el conocimiento acumulado durante años de reseñar locales puede convertirse en un emprendimiento propio con identidad.
Veredicto: ¿vale la pena visitar Fino?
Más allá de los puntos a mejorar, Fino se posiciona como una hamburguesería que cumple con lo que promete: hamburguesas bien elaboradas, con ingredientes frescos, acompañamientos creativos y un ambiente cuidado. La experiencia es disfrutable, especialmente si se eligen bien los horarios y se tiene paciencia con la espera. Para los amantes de las hamburguesas en Buenos Aires, vale la pena acercarse y probar tanto las hamburguesas clásicas como las opciones más originales. Las papas, los fried pickles y los milkshakes son paradas obligadas, y la opción vegetariana demuestra que es posible pensar una hamburguesería sin descuidar a quienes no comen carne. Si todavía no la conoce, este es un buen momento para sumarse a la experiencia y juzgar por sí mismo.